Nuevo libro “Aprenda a orar con el Padre Nuestro Temático”!

Estimados amigos.. ¡Ha salido un nuevo libro!

Se llama “Aprenda a orar con el Padre Nuestro Temático”, lo creó Marcelo Quiroga, (mi papá) 😀

Te aseguro que este libro es muy bueno para tu vida devocional de oración.

Aquí está el video.. ¡Ya está disponible!

Acá hay otro video.

Hay mucha más información en http://www.padrenuestrotematico.com/

Espero que les pueda servir.

 

Jemima.

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San Juan Capítulo 1: “El Verbo se hizo carne”

El Verbo se hizo carne.

El Verbo se hizo carne

1
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
2
El era en el principio con Dios.
3
Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho.
4
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
5
La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
6
Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
7
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
8
No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
9
Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
11
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
12
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
13
los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
14
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
15
Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
16
Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
17
Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
18
A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. 


Amén.

Jemima.

Jesús y la mujer samaritana.

Jesús y la mujer samaritana

4:1 Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan
4:2 (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),
4:3 salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.
4:4 Y le era necesario pasar por Samaria.
4:5 Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.
4:6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.
4:7 Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.
4:8 Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.
4:9 La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.
4:10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
4:11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
4:12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
4:13 Respondió Jesús y le dijo:Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
4:14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
4:15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
4:16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
4:17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
4:18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
4:19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
4:20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
4:21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
4:22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.
4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
4:25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.
4:26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.
4:27 En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?
4:28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:
4:29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?
4:30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.
4:31 Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.
4:32 El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.
4:33 Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?
4:34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
4:35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.
4:36 Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.
4:37 Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.
4:38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
4:39 Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.
4:40 Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días.
4:41 Y creyeron muchos más por la palabra de él,
4:42 y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.
Jesús sana al hijo de un noble

4:43 Dos días después, salió de allí y fue a Galilea.
4:44 Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra.
4:45 Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta.
4:46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
4:47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.
4:48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
4:49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
4:50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
4:51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
4:52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.
4:53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.
4:54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.

Amén.

Jemima

Salmos 23.


Salmos 23 -Jehová es mi pastor

1: Jehová es mi pastor; nada me faltará. 
2: En lugares de delicados pastos me hará descansar; 
     Junto a aguas de reposo me pastoreará. 
3: Confortará mi alma; 
     Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. 
4: Aunque ande en valle de sombra de muerte, 
     No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; 
     Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 
5: Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; 
     Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. 
6: Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, 
     Y en la casa de Jehová moraré por largos días..

 

Amén.

Jemima.

Salmos 15: “Los que habitarán en el monte santo de Dios”

Salmos 15 -Los que habitarán en el monte santo de Dios

 

1: Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? 
    ¿Quién morará en tu monte santo? 
2: El que anda en integridad y hace justicia, 
    Y habla verdad en su corazón. 
3: El que no calumnia con su lengua, 
    Ni hace mal a su prójimo, 
    Ni admite reproche alguno contra su vecino. 
4: Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, 
    Pero honra a los que temen a Jehová. 
    El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; 
5: Quien su dinero no dio a usura, 
    Ni contra el inocente admitió cohecho. 
    El que hace estas cosas, no resbalará jamás..

 

Amén. Muy lindo pasaje. Compártalo.

Jemima.

Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificación.

Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificación. (Salmos 51)

 

1:  Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;

   Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

2: Lávame más y más de mi maldad,

   Y límpiame de mi pecado.

3: Porque yo reconozco mis rebeliones,

   Y mi pecado está siempre delante de mí.

4: Contra ti, contra ti solo he pecado,

   Y he hecho lo malo delante de tus ojos;

Para que seas reconocido justo en tu palabra,

   Y tenido por puro en tu juicio.

5: He aquí, en maldad he sido formado,

   Y en pecado me concibió mi madre.

6: He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,

   Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

7: Purifícame con hisopo, y seré limpio;

   Lávame, y seré más blanco que la nieve.

8: Hazme oír gozo y alegría,

   Y se recrearán los huesos que has abatido.

9: Esconde tu rostro de mis pecados,

   Y borra todas mis maldades.

10: Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

   Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11: No me eches de delante de ti,

   Y no quites de mí tu santo Espíritu.

12: Vuélveme el gozo de tu salvación,

   Y espíritu noble me sustente.

13: Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,

   Y los pecadores se convertirán a ti.

14: Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;

   Cantará mi lengua tu justicia.

15: Señor, abre mis labios,

   Y publicará mi boca tu alabanza.

16: Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;

   No quieres holocausto.

17: Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;

   Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18: Haz bien con tu benevolencia a Sion;

   Edifica los muros de Jerusalén.

19: Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,

el holocausto u ofrenda del todo quemada;

   Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

 

 

 

Amén.

Jemima.

Jehová es mi luz y mi salvación.

Jehová es mi luz y mi salvación. (Salmos 27).

1- Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?

Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

2- Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,

Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3- Aunque un ejército acampe contra mí,

No temerá mi corazón;

Aunque contra mí se levante guerra,

Yo estaré confiado.

4- Una cosa ge demandado a Jehová, ésta buscaré;

Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,

Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

5- Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;

Me ocultará en lo reservado de su morada;

Sobre una roca me pondrá en alto.

6- Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,

Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;

Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

7- Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;

Ten misericordia de mí, y respóndeme.

8- Mi corazón ha dicho de ti:

Buscad mi rostro.

Tu rostro buscaré, oh Jehová.

9- No escondas tu rostro de mí.

No apartes con ira a tu siervo.

Mi ayuda has sido.

No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.

10- Aunque mi padre y mi madre me dejaran,

Con todo, Jehová me recogerá.

11- Enséñame, oh Jehová, tu camino,

Y guíame por senda de rectitud

A causa de mis enemigos.

12- No me entregues a la voluntad de mis enemigos;

Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

13- Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová

En la tierra de los vivientes.

14- Aguarda a Jehová;

Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;

Sí, espera a Jehová.

 

 

Amén.

Jemima.